Julio es el mes de concientización sobre los fibromas, un momento en que reconocemos un problema de salud que afecta hasta al 80 por ciento de las mujeres antes de cumplir los 50 años.1 Los fibromas, o tumores musculares que se desarrollan en la pared del útero, son más frecuentes entre las afroamericanas que entre las mujeres blancas, hispanas o asiáticas.1 Generalmente no son cancerosos, pueden tener un tamaño semejante a una pequeña semilla de manzana hasta parecerse a un pomelo grande.2
Aunque algunas mujeres con fibromas no tienen síntomas, otras pueden experimentar dolor abdominal, micción frecuente, agrandamiento de la parte inferior del abdomen y sangrado menstrual abundante.2 A pesar de su prevalencia y síntomas graves, pocas veces se habla de esta afección. Para cambiarlo, conversamos con Carmen McKeever, a quien le diagnosticaron fibromas uterinos durante una consulta con su ginecólogo.
Al principio, Carmen no pensaba en sus fibromas, pero, unos años más tarde, comenzó a tener síntomas graves, como períodos abundantes, largos y dolorosos, incluso un ciclo devastador que la hizo sangrar durante todo un mes seguido.
“Los fibromas afectaron muchísimo mi vida cotidiana”, explicó Carmen. “Soy enfermera de profesión. En el centro donde trabajo, el uniforme es blanco. Así que te puedes imaginar, cada mes era como una pesadilla”.
Durante su período, Carmen tenía que equiparse con un “arsenal” para pasar el día y evitar accidentes. Admitió que, en un día cualquiera, necesitaba un tampón superabsorbente, dos toallas sanitarias ultraabsorbentes del tamaño más grande, un pañal para adultos Depend® y Spanx® para mantenerlo todo en su lugar.
Todo esto no era suficiente, como explicó Carmen. “También tenía todas esas cosas en mi bolso en caso de que tuviera que cambiarme, lo que ocurría aproximadamente cada hora”.
Incapaz de tolerar seguir transitando la vida así, Carmen exploró los tratamientos para los fibromas. Pero, al igual que otras mujeres que buscan una alternativa a una histerectomía total, Carmen enfrentaba resistencia cuando se reunía con los médicos.
“La ayuda que recibía de los profesionales médicos era: operar. Histerectomía. Eso era todo. Simplemente sentía que me estaban desestimando”, recordó con emoción. “A veces, sentía que era mi culpa tener fibromas. Que les hacía perder el tiempo porque trataba de averiguar qué podía hacer en lugar de someterme a una histerectomía, y esa era la única respuesta que obtenía”.
Después de buscar sin llegar a ninguna parte, Carmen finalmente se enteró de la embolización de fibromas uterinos (EFU) por una conocida que también padecía de fibromas. Después de asistir a un seminario hospitalario gratuito sobre EFU presentado por el Dr. John Lipman, radiólogo vascular e intervencionista y especialista en fibromas del Atlanta Interventional Institute, quedó intrigada.
Durante el procedimiento de EFU, se inserta cuidadosamente un catéter en una arteria en la muñeca o en la zona de la ingle y se guía hasta las arterias uterinas que irrigan los fibromas. Se inyectan partículas diminutas para cortar el flujo de sangre a los fibromas, lo que hace que se encojan. El tratamiento se realiza generalmente como un procedimiento ambulatorio y lleva alrededor de una hora.
Tras reunirse con el Dr. Lipman y enterarse de la EFU, Carmen se sintió a gusto. “El doctor se aseguró de que yo dispusiera de toda la información para poder tomar una decisión lógica”.
Carmen decidió recibir la EFU y consideró que era la mejor decisión. “Mi dolor [durante la recuperación] no fue nada comparado con los cólicos menstruales que sentía todos los meses”, describió. Después de descansar durante cuatro días, volvió al trabajo apenas una semana después del procedimiento.
La persistencia de Carmen valió la pena y evitó una histerectomía innecesaria. “Espero poder usar esta plataforma para que otras mujeres conozcan la EFU”, enfatizó. “Mujeres que tienen miedo de usar pantalones blancos y que sienten un chorro de sangre cada vez que se levantan de su asiento. Que rezan por no haber ensuciado el asiento en el trabajo o la parte de atrás de sus pantalones o su linda falda cuando salen a cenar o van a la iglesia. Espero que, al hacer esto, les haga saber a otras mujeres, tal como yo descubrí, que existe una alternativa”.
Escuche de más pacientes que han superado los fibromas con la EFU y ahora viven una vida plena y saludable.
La información anterior no debe interpretarse como un consejo médico específico, sino más bien como información que se les ofrece a los lectores para que comprendan mejor sus vidas y su salud. No tiene el propósito de brindar una alternativa al tratamiento profesional ni de reemplazar los servicios de un médico.
REFERENCIAS
- Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (U.S. Food & Drug Administration). “Knowledge and News on Women: Fibroid Awareness Month”. 1 de julio de 2021. https://www.fda.gov/consumers/knowledge-and-news-women-owh-blog/knowledge-news-women-fibroid-awareness-month
- Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos. Oficina de Salud de la Mujer. (U.S. Department of Health and Human Services. Office of Women’s Health). "Uterine Fibroids". 19 de febrero de 2021. https://www.womenshealth.gov/a-z-topics/uterine-fibroids